lunes, 25 de julio de 2005

Tu ausencia

Desde que nos separamos,
cada mañana atardece dentro de mi corazón.

Tu ausencia ha transformado mis amaneceres
en sombras crepusculares.

El timbre del despertador se asemeja a una marcha fúnebre
que me sacude el insomnio y me empuja al paredón de un nuevo día.

La luz solar me hiere,
lo mismo que la sal de la memoria abrasa las heridas del recuerdo.

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